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Disfruta de una experiencia única descubriendo la historia, el patrimonio y la gastronomía de la Ribera d´Ebre.
Móra la Nova fue históricamente una estación muy importante porque en el momento en que se pone en servicio este tramo de la línea de los Directos, a finales del siglo XIX, ésta tenía como misión principal comunicar Barcelona con Madrid, dos ciudades muy distantes.
Dada la longitud del recorrido, cada 175-200 km hacía falta una estación donde se hiciera el relieve de locomotoras.
Móra la Nova fue esta estación entre Barcelona y Zaragoza.
El Museo del Ferrocarril en Móra la Nova está concebido para dar a conocer las antiguas instalaciones ferroviarias de la estación, la línea de los Directos, así como la cultura ferroviaria en un sentido amplio.
Visita la torre de enclave y la cochera que acoge la colección, donde se conservan varias locomotoras, vagones y coches de pasajeros, entre otro material ferroviario, de entre los siglos XIX y XX.
Además, ¡disfruta de una experiencia a bordo de un tren encabezado por una de nuestras locomotoras!
Disfruta de una comida de temporada en un espacio acogedor a bordo del coche restaurante del Museu del Ferrocarril.
Una experiencia única que une gastronomía, historia y patrimonio ferroviario.
Construido sobre un poblado íbero y sobre la antigua fortaleza musulmana, el conjunto de los siglos XII y XIII está considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura románica de transición, religiosa y militar, de la Orden del Temple, en todo Occidente. Fue sede provincial de los templarios en la Corona de Aragón y entre 1307-1308 sufrió un largo asedio a manos de Jaime II. La Orden del Temple fue eliminada y el castillo pasó a manos de los hospitaleros, señores del castillo hasta la desamortización de Mendizábal en 1835. El castillo tiene un buen estado de conservación, a pesar de las numerosas guerras que han sucedido, Guerra dels Segadors, Guerra de Sucesión, Guerra del Francés, Guerras Carlistas y la Batalla del Ebro; además de intentos de demolición. Pero el castillo de Miravet ha superado estos conflictos y hoy en día todavía podemos verlo en majestad, siendo uno de los monumentos más visitados de las Terres de l'Ebre.